Montagnes

El CAFÉ EN CUBA


La historia del café no comenzó en Cuba.
De Etiopía al mundo musulmán, pasando tímidamente por Europa, el café finalmente atravesó el Océano Atlántico al final del Siglo 17.


La llegada de Coffea arabica al suelo cubano en 1748 es debida a Don José Antonio Gelabert. El entusiasmo de numerosos inversores, trabajadores y amantes extranjeros del café se propagó rápidamente, para definir la historia y la economía de la isla antillana.

La riqueza de su suelo, su clima ideal y el trabajo minucioso de su mano de obra hicieron que Cuba se destacara en la escena mundial por una reputación de calidad que es el orgullo de los cubanos desde hace más de dos siglos.

Desde entonces, el café ha penetrado la fibra de la cultura cubana. "Tomar un café" forma parte de la vida social, y cualquier pretexto es bueno para servirse un café o para ofrecerlo. Los cubanos quieren su café vivo e intenso, con la misma pasión con la que ellos se enfrentan a la vida.